Ojalá sepas mirar
con ojos claros
el crepúsculo sereno
de esta nueva tierra,
ojalá repares en contemplarla;
y la cuides
para que no desvanezca.
Tan pequeño es este mundo
y sin embargo
nos sentimos tan solos,
tan frágil es este tormento
y la estela
que la lleva dentro.
Brisas frescas
hacen cambiar
a esta aurora,
tan nueva y siempre la misma,
tan constante y ajena,
tan inmensa y vaporosa,
tan callada y serena,
tan intensa en el recuerdo,
tan viva; tan nuestra.
Instantes que son recuerdos. Que fueron fiesta y pesadillas, silencio y clamor. Instantes que hacen de una vida lo que son: pedacitos del alma...
miércoles, 5 de febrero de 1997
sábado, 29 de junio de 1996
VII
El corazón
siempre tan lleno de palabras,
tan lúcido, claro y leal;
lo siento tan vacío
cuando no estoy contigo,
y delira enfermo
cuando cerca estás.
No encuentro palabras
para describir lo que siento,
y quedo desconcertada
y sin poder pensar,
es que te tengo
tan profundamente arraigado en mi vida,
que te confundes
con los fantasmas de mi oscuridad.
Y te siento en mis noches y en mis días,
en mi pasión y en mi soledad;
tan arrebatador es este sentimiento
que lo abarca todo,
y siempre pide más.
Mi sombra se desvanece
y el corazón palpita de ansiedad,
tanta ausencia me consume;
y tu presencia me calcina aún más.
siempre tan lleno de palabras,
tan lúcido, claro y leal;
lo siento tan vacío
cuando no estoy contigo,
y delira enfermo
cuando cerca estás.
No encuentro palabras
para describir lo que siento,
y quedo desconcertada
y sin poder pensar,
es que te tengo
tan profundamente arraigado en mi vida,
que te confundes
con los fantasmas de mi oscuridad.
Y te siento en mis noches y en mis días,
en mi pasión y en mi soledad;
tan arrebatador es este sentimiento
que lo abarca todo,
y siempre pide más.
Mi sombra se desvanece
y el corazón palpita de ansiedad,
tanta ausencia me consume;
y tu presencia me calcina aún más.
jueves, 23 de mayo de 1996
VI
Que será que está ocurriendo
que este sol se está agrandando,
que el mar, la tierra y el cielo
al tiempo están perturbando?
Que será que está ocurriendo
que el grito hondo
del alma humana,
muere en secreto silencio
dentro del arrullo de la mañana?
Quién está invadiendo
cada centímetro de esta vida,
la vuelve loca,
la descontrola toda;
y cura pronto las heridas?
Qué será que está ocurriendo
que ya ni el poeta quedó callado,
la llama brava a su corazón agita,
y el miedo travieso descansa en su alma.
que este sol se está agrandando,
que el mar, la tierra y el cielo
al tiempo están perturbando?
Que será que está ocurriendo
que el grito hondo
del alma humana,
muere en secreto silencio
dentro del arrullo de la mañana?
Quién está invadiendo
cada centímetro de esta vida,
la vuelve loca,
la descontrola toda;
y cura pronto las heridas?
Qué será que está ocurriendo
que ya ni el poeta quedó callado,
la llama brava a su corazón agita,
y el miedo travieso descansa en su alma.
domingo, 24 de marzo de 1996
V
Que dulce se me hace la tarde,
con bruma en la lejanía,
el tiempo se me presenta
con el verdor de las letanías;
y al recordar el flujo
de esta pasión mía,
tibia, cálida y dulce
cual arrullo sereno
perfume de luz tardía;
desgarra el corazón herido
la lanza profunda de la alegría,
y teje entre sombras tranquilas
el misterio, la dicha y la vida!
con bruma en la lejanía,
el tiempo se me presenta
con el verdor de las letanías;
y al recordar el flujo
de esta pasión mía,
tibia, cálida y dulce
cual arrullo sereno
perfume de luz tardía;
desgarra el corazón herido
la lanza profunda de la alegría,
y teje entre sombras tranquilas
el misterio, la dicha y la vida!
jueves, 21 de marzo de 1996
IV
La mirada más hermosa
sólo tú la puedes dar,
la más dulce y profunda,
reflejo sereno del mar.
En tus pupilas arden seguras
dos estelas sin igual,
que me inducen a la amargura;
no sé si las podría conquistar.
Y la sonrisa luminosa,
pinceladas del reino celestial,
esconde envuelto en jazmines
un secreto colosal.
sólo tú la puedes dar,
la más dulce y profunda,
reflejo sereno del mar.
En tus pupilas arden seguras
dos estelas sin igual,
que me inducen a la amargura;
no sé si las podría conquistar.
Y la sonrisa luminosa,
pinceladas del reino celestial,
esconde envuelto en jazmines
un secreto colosal.
martes, 9 de enero de 1996
III
La mañana tranquila
nace con esperanza,
trayendo a la aurora
de nebulosa espuma
caricias leves del sol...
Trae consigo
la sal de la vida,
el aroma dulce
y la brisa fresca,
la intranquila ansiedad
del encuentro,
la espera inquieta
de la ausencia,
el sabor tibio
del calor.
nace con esperanza,
trayendo a la aurora
de nebulosa espuma
caricias leves del sol...
Trae consigo
la sal de la vida,
el aroma dulce
y la brisa fresca,
la intranquila ansiedad
del encuentro,
la espera inquieta
de la ausencia,
el sabor tibio
del calor.
domingo, 8 de octubre de 1995
II
Tengo miedo de tus ojos
que me miran sin sentirme,
y al mirarme yo en ellos
me pierda y me olvides;
Tengo miedo de tus manos
que acarician otras pasajeras,
y al acercarme mucho a ellas
se alejen y no vuelvan;
Tengo miedo de tu boca
que besa otra ajena,
y en secreto yo la bese
en sueños, sin conciencia;
Tengo miedo de quererte,
que te vayas y no vuelvas;
y que yo quede en el tiempo:
absorta y sin presencia.
que me miran sin sentirme,
y al mirarme yo en ellos
me pierda y me olvides;
Tengo miedo de tus manos
que acarician otras pasajeras,
y al acercarme mucho a ellas
se alejen y no vuelvan;
Tengo miedo de tu boca
que besa otra ajena,
y en secreto yo la bese
en sueños, sin conciencia;
Tengo miedo de quererte,
que te vayas y no vuelvas;
y que yo quede en el tiempo:
absorta y sin presencia.
domingo, 23 de julio de 1995
I
Las palabras son como hojas
del árbol de tu existencia,
se secan y mueren en mi vivir,
mezclándose se funden con las apariencias,
rasgando el velo del porvenir.
Y en el alma mía queda la paciencia,
dulce y fría agoniza en mi sentir;
y nace en el alba errante un rayo de luz de estrella;
que conjuga en el cielo un "escucharte"
y en esta tierra un "existir".
del árbol de tu existencia,
se secan y mueren en mi vivir,
mezclándose se funden con las apariencias,
rasgando el velo del porvenir.
Y en el alma mía queda la paciencia,
dulce y fría agoniza en mi sentir;
y nace en el alba errante un rayo de luz de estrella;
que conjuga en el cielo un "escucharte"
y en esta tierra un "existir".
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