domingo, 24 de marzo de 1996

V

Que dulce se me hace la tarde,
con bruma en la lejanía,
el tiempo se me presenta
con el verdor de las letanías;
y al recordar el flujo
de esta pasión mía,
tibia, cálida y dulce
cual arrullo sereno
perfume de luz tardía;
desgarra el corazón herido
la lanza profunda de la alegría,
y teje entre sombras tranquilas
el misterio, la dicha y la vida!

jueves, 21 de marzo de 1996

IV

La mirada más hermosa
sólo tú la puedes dar,
la más dulce y profunda,
reflejo sereno del mar.

En tus pupilas arden seguras
dos estelas sin igual,
que me inducen a la amargura;
no sé si las podría conquistar.

Y la sonrisa luminosa,
pinceladas del reino celestial,
esconde envuelto en jazmines
un secreto colosal.

martes, 9 de enero de 1996

III

La mañana tranquila
nace con esperanza,
trayendo a la aurora
de nebulosa espuma
caricias leves del sol...

Trae consigo
la sal de la vida,
el aroma dulce
y la brisa fresca,
la intranquila ansiedad
del encuentro,
la espera inquieta
de la ausencia,
el sabor tibio
del calor.

domingo, 8 de octubre de 1995

II

Tengo miedo de tus ojos
que me miran sin sentirme,
y al mirarme yo en ellos
me pierda y me olvides;

Tengo miedo de tus manos
que acarician otras pasajeras,
y al acercarme mucho a ellas
se alejen y no vuelvan;

Tengo miedo de tu boca
que besa otra ajena,
y en secreto yo la bese
en sueños, sin conciencia;

Tengo miedo de quererte,
que te vayas y no vuelvas;
y que yo quede en el tiempo:
absorta y sin presencia.

domingo, 23 de julio de 1995

I

Las palabras son como hojas
del árbol de tu existencia,
se secan y mueren en mi vivir,
mezclándose se funden con las apariencias,
rasgando el velo del porvenir.

Y en el alma mía queda la paciencia,
dulce y fría agoniza en mi sentir;
y nace en el alba errante un rayo de luz de estrella;
que conjuga en el cielo un "escucharte"
y en esta tierra un "existir".